Capítulo 11: Fantasmas en la puerta
Alejandra estaba decidida.
Había pasado noches enteras sin dormir, mirando al techo como si en las grietas de la pintura pudiera encontrar respuestas. Cada vez que cerraba los ojos, los recuerdos la asaltaban sin tregua. No solo los de su vida con Rodrigo —marcada por las apariencias, la distancia emocional y las palabras que nunca se dijeron—, sino también los de aquella noche con Matías. Esa noche. Una sola, sí, pero suficiente para encender en su interior