Una vez terminada la cena en un ambiente tranquilo y armonioso. No te excepto de miradas cargadas de significado para ambos, risas cómplices. Vincent se puso de pie y comenzó a recoger los platos.
—Tú cocinaste, así que a mí me toca fregar. Es lo justo —dijo con una media sonrisa.
Lana asintió, agradecida.
—Bueno, no discuto. Mientras lavas, yo prepararé las loncheras para Axel, Miriam y… para Tilda. ¿Dónde guardas los tuppers?
—En el estante de arriba, a la izquierda del fregadero —indicó Vi