Levantó los ojos para mirar la ladera no muy lejana y sugirió: —Henry, voy a hacer las maletas e irme a la montaña a hacer fotos del paisaje otoñal de aquí, ¿quieres venir conmigo?
Henry aceptó con naturalidad: —De acuerdo, te acompañaré a donde quieras ir.
Cristina volvió a sonreír: —Me voy a quedar cerca de los Alpes una temporada, ¿te parece?
—Iré a empacar nuestros equipajes. —Henry hizo lo que dijo: —Puedes volver a dormir un rato, te despertaré cuando termine de empacar.
Eiden estaba senta