CAPÍTULO 78.
Capítulo 78
Guzmán se quedó quieto, sosteniendo la mirada de Miguel con una firmeza que pocas veces mostraba. El aire en la habitación del hotel parecía haberse agotado de repente. Miguel sentía un pitido en los oídos, una vibración que le recorría los huesos.
—Habla de una vez, Guzmán. No me hagas perder los estribos —dijo Miguel, con la voz tan tensa que parecía a punto de romperse.
—Vieron a una mujer, señor —soltó Guzmán, soltando el aire de golpe—. Una joven. Llegó a este pueblo hace un pa