CAPÍTULO 75.
Capítulo 75
Sofía caminaba por el pasillo estrecho que llevaba a los reservados del segundo piso. El suelo de madera crujía bajo sus tacones de quince centímetros, y cada paso se sentía como una sentencia.
Sus piernas temblaban tanto que temía caerse antes de llegar a la puerta. Sentía el corazón en la garganta, latiendo con una fuerza que le quitaba el aire.
«Hazlo por él, Sofía. Por tu hijo», se repetía mentalmente. Cerró los puños, sintiendo las uñas clavarse en sus palmas. Los diez mil dóla