CAPÍTULO 54.
Capítulo 54
El trayecto hacia el pequeño y descuidado apartamento de Andrea en las afueras de la ciudad fue un suplicio de silencios cortantes. El lujo del vehículo de los Ríos se sentía fuera de lugar en esas calles mal iluminadas y de pavimento agrietado, pero a Andrea lo que más le dolía no era el entorno, sino la humillación que le quemaba el pecho como un ácido.
Iba sentada en el asiento trasero, con el tobillo vendado y una expresión de furia que ya no se molestaba en ocultar.
Refunfuñab