—No pueden hacer esto sin escucharme primero —dijo Dominic, entrando a la sala de juntas con Mara a su lado, su voz cortando el murmullo de los ejecutivos sentados alrededor de la mesa, cada uno de ellos deteniéndose a mitad de frase al verlo entrar.
El presidente de la junta, un hombre mayor de traje gris, levantó la vista con una expresión cuidadosamente neutral, aunque Mara pudo notar el destello de sorpresa que cruzó su rostro antes de que pudiera controlarlo. —Señor Harlow. No esperábamos q