—Léelo en voz alta, por favor —dijo Mara, apenas capaz de respirar, sus dedos entrelazados con los de Dominic sobre el teléfono.
Dominic miró la pantalla, sus ojos moviéndose de izquierda a derecha, releyendo las mismas líneas una y otra vez como si necesitara asegurarse de que las palabras no iban a cambiar frente a él.
—Compatibilidad genética confirmada —leyó él, la voz quebrándose en cada palabra—. Noventa y nueve punto nueve por ciento de probabilidad de relación biológica directa entre las