ELENA
La rabia me dura veinte minutos exactos.
Veinte minutos dando vueltas por el piso. Abro el portátil. Clac. Lo cierro. Clac. Pongo la cafetera. El agua gorgotea. No sirvo ni una taza.
Y después me siento en el suelo. No en el sofá. En el suelo, con la espalda contra el sofá. Las baldosas están frías. Se me mete el frío por la tela del pantalón.
Y pienso.
Si echo a Marcos me quedo sin el único que se sabe el caso de memoria.
Si echo a Sofía me quedo sin la grieta en el muro de Víctor.
S