CAPÍTULO 31.

Inferno.

Me levanté de la cama y fui hasta Dakota, tomé su rostro entre mis manos y pegué nuestros labios, ella pasó sus manos por mi pecho poco a poco mi piel estaba hirviendo con su tacto.

Tomé el dobladillo de su suéter de pijama y lo levanté, ella terminó quitándolo, pegué nuestras bocas y ella llevó una de sus manos a mi pantalón tocando mi pene por encima de

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