CAPÍTULO 44.

Inferno.

Estaba nervioso, más que nervioso ya que jamás en mi vida había, aunque sea tratado de ser cuidadoso con una mujer o aunque sea tenerla frente a mí de la manera en cómo podía tener a Dakota. Nunca me había gustado tener a una mujer con su rostro frente a mí, siempre las follaba despalda y supongo que estaba bien y que ellas lo tomaban como algo normal ya que follaba con ellas una sola vez.

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