Capítulo 35 – Ser feliz con muy poco.
Salir con él aquellos días, por las calles de Cádiz era agradable, sin tener miedo, pudiendo presentárselo a mi familia y amigos, observando como todo el mundo se moría de envidia, mientras los más allegados se alegraban por mí.
Todos sabían lo mal que lo pasé con la muerte de papá, y que nunca, jamás llevé un novio a casa.
Era demasiado feliz, paseando con él, comiendo junto a la playa,