Mundo ficciónIniciar sesiónAún estaba histérica, pero me calmé el resto de la tarde, diseñando un vestido de corte en la pierna, más que dispuesta a pensar en la tela que usaría para él. Dejé de prestarle atención en cuanto me di cuenta de que casi era la hora de cenar.
Me puse una falda marrón y una camiseta blanca, cogí un taxi, y me personifiqué en su casa. A diferencia de la noche anterior, aquella vez el servicio estaba allí.
– El señor está en la sala – aseguró el hom







