El cielo comenzaba a oscurecer cuando dejamos la villa Lancaster. El motor del auto resonaba en el silencio, acompañando mis pensamientos que no dejaban de dar vueltas en torno a lo que estaba por venir.
Miré por la ventana, observando cómo las luces de la ciudad empezaban a encenderse, creando destellos que parecían latir al compás de mi ansiedad. La salida de Rune de prisión era inminente, y con ella, un nuevo acto en esta complicada obra que había construido meticulosamente.
Acercarme al hom