Elena estaba sentada en la sala de espera del consultorio del obstetra, su pierna saltando nerviosamente. Ahora tenía doce semanas de embarazo y se suponía que la exploración de hoy sería de rutina. Marcus le tomó la mano y le acarició suavemente los nudillos con el pulgar. Él había sido un gran apoyo durante las náuseas y la fatiga matutinas, pero hoy podía sentir su propia tensión.
La doctora sonrió mientras movía la varilla de ultrasonido por el vientre ligeramente redondeado de Elena. “Todo