Alexander estaba furioso, dolido, porque ella no tenía idea de la forma obsesiva en que había imaginado ese momento. Aunque dicho sea de paso, jamás consideró una respuesta como esa, porque después de todo ella había accedido volver, ¿no era así?
Trató de controlar su temperamento y decidió escuchar para ver que suelo estaba pisando en realidad, así que preguntó con cautela:
—¿Qué quieres decir?
—Sander, Hunter y yo…
—¿Hunter y tú? —repitió en forma de interrogante como un imbécil, pero no pud