El sonido de las gotas golpeando el cristal estaban a punto de enloquecerlo. Había llamado a Gloria hacía más de media hora y al irse su última enfermera, al único que podía molestar para sus asuntos aparte de ella era a Simon, quien tampoco estaba en casa. No supo en qué momento había accedido por cedérselo a su hermana, pero el simple hecho de tenerla de regreso en casa, aunque fuese por unas horas, le pareció razón suficiente.
Llamó a Simon varias veces, pero la parquedad de sus respuestas y