Esa era suficiente explicación. Cuando Casandra decidió irse de casa y cambiar de país de residencia, él se preocupó, pero, aun así, le dio ánimo para hacerlo, porque el que se fuera lejos era el modo más sano de separar su terrible pasado y dejarlo atrás de una vez.
El hecho de que se enfocara de forma activa en las necesidades de la fundación le hacía daño y él ya no podía soportar que se enfrentase a sus peores recuerdos con cada una de las historias de las mujeres a las que ayudaba.
En innu