-Entonces.. Ya conociste a mi madre. Esto se está poniendo serio, Caramelo.- dijo Mauro en una repentina e inesperada recuperación de su buen humor.
-Estuve a punto de pedirle tu mano, pero eso hubiera requerido demasiadas explicaciones que no estaba dispuesta a dar.- agregó ella siguiendo el juego.
Era fácil hacerlo, él siempre despertaba ese deseo de continuar conversando.
-No va a ser fácil que obtengas mi mano, soy el soltero codiciado del barrio.- le respondió queriendo sonar gracioso, per