MICHAEL
Se supone que el día de mi boda debería ser un día lleno de diversión, pero está muy silencioso. Hay mucha gente en mi boda. No conozco a la mayoría. Todos son extraños para mí.
No hay risas. La casa está realmente callada. No oigo a nadie gritando sobre qué ponerse o a qué hora tenemos que irnos. Todo lo que escucho es el ruido del aire acondicionado y el clic de mis gemelos mientras me los pongo. Me los estoy ajustando con un poco de fuerza por la irritación.
Vuelvo a mirar mi teléfon