MICHAEL
Sus dedos sueltan la hebilla y de alguna manera terminamos en el dormitorio completamente desnudos.
Todo lo que estaba tenso dentro de mí se afloja cuando nuestras bocas se encuentran. Esto no es suave ni cuidadoso. Es tomar lo que es mío. Siete días de sentirme perdido, anhelando a ella… desaparecen en ese instante.
Mis dedos dejan su barbilla, descendiendo por la piel suave. Las yemas de mis pulgares rozan la cresta justo encima de su pecho.
Mis labios se apartan, el aire llenando mis