Estar en reposo por culpa de la herida de bala infectada, era como estar preso, pero debía hacerlo. Estar entre cuatro paredes en compañía de Alicia no era fácil. Sin embargo, aunque pensé que podía “soportar” algunos días así, pensar en Samantha no me dejaba tranquilo.
Llamé varias veces a la empresa y mi asistente me aseguró que Alessandro no se había presentado a trabajar y sin duda era lo más sensato que podía hacer. Aunque si él no se va por sus propios medios, yo mismo haré que se vaya.
L