Wendy le acaricia el cabello con delicadeza, y su acción es la luz verde que él necesita para degustar el manjar que emana un dulce y embriagador aroma.
—Mua doc fia a ti prob (tu caramelo me invita a probarlo) —murmura él, extasiado.
—¿Qué? —pregunta ella, confundida, pues no entiende ni una palabra de lo que ha dicho.
Liah sonríe en respuesta, deslizándole la ropa interior hasta los tobillos. Luego acaricia sus piernas de arriba a abajo con sutileza y termina por quitarle la prenda por comple