Mike estaba derrumbado en una camilla de la sala de urgencias, lamentando su decisión de haber retomado sus estudios de medicina.
—¡Arg! ¿Por qué tomo mis decisiones basándome en un par de ojos bonitos? No he podido tomar un respiro en más de 10 horas —se quejó.
«¿Por qué pensé que hacer esto sería sencillo? Es absurdo que después de tanto tiempo huyendo de este compromiso, abandone mi carrera como gamer por la que puse sudor y sangre, para hacer algo que no es completamente lo mío», pensó an