Leo pasó largo rato embelesado mirando a Claire cantarle con dulzura a Maggie, que ella no se dio cuenta de su presencia hasta que volteó y se sobresaltó al verlo parado en la puerta.
—¡Oh! ¡Cielos! No sabía que estabas ahí.
Esto hizo volver al pelirrojo de su ensoñación e inmediatamente se disculpó.
—Lo siento, no quería asustarte.
—Bueno, no importa. Justo iba a llamarte para que bajes a cenar, ya está lista la comida —dijo ella gentilmente.
Estas palabras causaron un vuelco en el corazón