No le cuento a nadie sobre mis horas con Jack, ni a los Bennett cuando cojo el teléfono al irse.
Los días pasan y después de hablar con Jack me siento mucho más cómoda en el campus. Un rato libre que tengo entre clases lo uso para apoyarme en el puente sobre el lago del campus, las fuentes están funcionando y hay patos en el agua. Esto no lo tenemos en Seattle, allí nos cruza un río pero siempre hace mal tiempo.
—¡Novata! —Giro la cabeza y una silueta larguirucha me hace reír.
—Hola, Lee. ¿Qué