Pocos días.
Alexander.
Desde lo ocurrido en casa de Daría, había entrado en un estado de shock, no dormía, no comía, vivía por vivir.
Era una batalla diaria, entre mi corazón y mi conciencia, y si a eso le sumaba la presión de Rubi y Ares, estaba a punto de tener un colapso.
Cada día visitaba a Daría en el hospital, mis visitas eran silenciosas y cortas, pues debía aprovechar, el poco rato en que Alina dormía.
Así pasó un mes, un mes en el que había bajado de paso, mis ojeras eran más que notorias, estaba