Capitulo 32.
Todos escucharon sobre la pronta partida de la manada visitante, así que estaban felices por ellos, pues todos eran conscientes lo duro que fue para ellos perderlo todo.
—Me alegro por ustedes, alfa Óscar—dijo Alexander con una sonrisa en mi rostro.
Los padres de Darían no sonreían, cosa que fue notada por Alexander y sus padres. No entendían el porqué, pero igual callaron y no preguntaron nada.
—Estamos agradecidos con todos ustedes, de verdad que lo que han hecho por nosotros y nuestra manada