Punto de vista de Mariana
Las tres camionetas negras rugieron por el camino privado, con los neumáticos crujiendo sobre la grava. El motor del vehículo delantero rugió, un sonido profundo y agresivo que resonó en los altos cipreses que bordeaban la carretera. Los coches eran idénticos, con las ventanas tintadas de un negro impenetrable. Se movían rápido, levantando polvo.
La villa apareció a la vista. Era una enorme y antigua finca italiana, de piedra color crema con techos de terracota, pero s