Merit
—¿Aseguraste la puerta principal? —exigió una voz áspera desde la oscuridad.
—La cerré con llave dos veces —respondió un segundo hombre. Sus botas pesadas crujían con fuerza sobre la grava—. Nadie va a entrar aquí esta noche. Puedes apostar tu vida a eso.
—¿Estás seguro de eso? —preguntó el primer guardia, con tono nervioso—. El jefe está actuando completamente loco hoy. Quiere patrullas extra.
—El jefe siempre actúa como loco —se rió el segundo guardia con sequedad—. ¿Qué hay de nuevo?
—E