Punto de vista de Mariana
Y entonces lo empujé hacia atrás. Con la fuerza suficiente para romperlo.
—No —dije. Mi voz sonó más cortante de lo que esperaba.
Retrocedió. No mucho. Pero lo suficiente. Sus ojos permanecieron fijos en los míos, indescifrables.
—¿Por qué? —preguntó.
—Porque no es el momento.
—Eso no es lo que pregunté.
Sostuve su mirada. —Tenemos problemas más importantes.
—Eso no me responde.
—Es la única respuesta que vas a obtener.
Michael carraspeó ruidosamente. —¿Comida?
Me giré