Punto de vista de Mariana
La casa ya no se sentía igual.
Nada había cambiado físicamente. Las puertas seguían cerradas con llave. Las ventanas seguían cubiertas con la misma tela oscura que habían estado usando desde el segundo día. Los monitores de la pared del fondo seguían mostrando el mismo terreno vacío y las mismas carreteras tranquilas que no habían mostrado nada alarmante durante horas. Las luces eran las mismas. Los muebles eran los mismos. El olor a polvo y aire reciclado era el mismo