El amanecer llegó con una luz débil que apenas lograba atravesar la espesa neblina que cubría las montañas. El campamento estaba sumido en un silencio pesado, solo interrumpido por el crujido ocasional de una rama bajo el viento. El aire cargado de humedad parecía reflejar el estado de ánimo de los que allí descansaban.
Afrodita despertó primero. Sus ojos buscaron instintivamente a Ethan, como si su presencia fuera un ancla necesaria en medio del caos. Lo encontró sentado en el borde de un sali