La luz del amanecer derramaba sus rayos sobre las montañas de Machu Picchu, tiñendo el campamento de tonos cálidos que contrastaban con la frialdad de la atmósfera entre los presentes. Afrodita y Ethan habían regresado justo antes de que el sol despuntara, sus pasos marcados por un silencio denso, casi palpable.
Poseidón estaba de pie junto a la fogata, su tridente apoyado en una roca cercana. Su mirada recorrió a Ethan con un juicio visible, que no se molestó en disimular. Cada línea de su ros