El mar de sombras se retorcía como si tuviera vida propia, sus murmullos guturales resonaban en el aire, cargados de promesas de desesperación. Afrodita y Ethan avanzaban con cautela, sus pasos resonando sobre un terreno que parecía cambiar con cada pisada, oscilando entre sólido y quebradizo.
Afrodita sentía el peso de la daga en su mano, pero su mirada estaba fija en Ethan. Él parecía más vulnerable que nunca, pero en su vulnerabilidad había algo indomable, un fuego que ardía dentro de él, al