Por Oliver
Sentí que el mundo se derrumbaba a mis pies.
Charlotte estaba frente a mí, y de repente me sentí entre la espada y la pared, porque jamás podría negar que Tati era mi hija y por tenerla en mis brazos, acompañarla y mimarla, fui descubierto por la mujer que… me había entregado su amor sin pudor.
-Charlotte… no es lo que piensas.
¿Soy idiota?
¿Por qué le dije esa frase tan trillada?
-Charlotte, lo puedo explicar.
Ella me miraba, sin terminar de digerir lo que estaba viendo, pero Tati,