Por Charlotte
Entré a casa y fui directamente a mi habitación.
Me desplomé en mi cama, mis manos temblaban, mi corazón latía deprisa y mi cabeza parecía a punto de estallar.
Realmente no entendía qué había sucedido, él sabía quién era yo.
Desde que comenzamos juntos, desde aquel primer beso, solamente fui un juguete en su perverso juego del amor.
Me tenía cuando quería divertirse y cuando estaba ocupado, ni siquiera me miraba, como en el restaurante, cuando estaba con sus colegas y con esa rega