El deseo de verlo era inmenso, casi desesperado. Cada fibra de mi ser ansiaba su presencia, su mirada, el sonido de su voz llamándome por mi nombre.
A pesar de las advertencias de Emiliano, yo estaba segura de que él se equivocaba. Tenía todo bajo control. Sabía que Jacobo aún me quería, que su amor por mí seguía vivo, latiendo con la misma intensidad de siempre. Y yo… yo solo quería recuperar lo que habíamos perdido.
El elevador descendió con una lentitud que se sentía cruel. Mi corazón palpit