Regresé a mi mesa con el corazón latiendo con fuerza, tratando de recuperar la calma tras aquel encuentro furtivo. Busqué a Jacobo entre la multitud, esperando verlo sentado junto a mis amigos, compartiendo risas y conversaciones triviales que me hicieran olvidar lo que acababa de ocurrir.
Él no estaba ahí.
Mi mirada recorrió la mesa con urgencia, buscando una señal de su presencia. Pero lo único que encontré fueron los rostros despreocupados de mis compañeros, sumidos en sus conversaciones y r