La noche avanzó lentamente, y aunque el cansancio me había vencido, mis sueños eran inquietos. Sentía la presencia de Patrick a mi lado, su brazo firme alrededor de mi cintura, como una barrera que me mantenía prisionera incluso en el sueño.
De vez en cuando, me movía, intentando encontrar una posición más cómoda, pero cada vez que lo hacía, Patrick se aferraba a mí, como si su inconsciente temiera perderme.
A mitad de la noche, desperté brevemente, desorientada. La habitación estaba oscura, i