—Te casarás conmigo y tendrás mis hijos, y así te convertirás en una Wolker. Serás mi princesa, Amber —dijo Patrick, con una sonrisa maliciosa mientras me miraba.
Sus ojos, llenos de una mezcla oscura de deseo y dominación, recorrían mi cuerpo como si ya me poseyera. Sentí cómo mi piel se erizaba bajo su mirada, no de deseo, sino de miedo.
—Jamás me casaría contigo —le respondí, tratando de mantenerme firme, aunque mi voz temblaba. El enojo y la desesperación me atravesaban.
No era solo la id