Lena disfrutaba del ambiente tranquilo y familiar que reinaba en la hacienda. Observaba cómo los trabajadores se movían con diligencia, realizando sus labores diarias. Recordaba las veces que había compartido momentos agradables con ellos, conversando y riendo juntos.
La brisa suave acariciaba su rostro mientras se mecía suavemente en la mecedora. Cerró los ojos y se dejó llevar por el sonido de la naturaleza que la rodeaba. Era reconfortante estar de vuelta en ese lugar, donde se sentía en paz