—¡Killian! —Olivia susurró; supo que era él por el olor de su perfume.
Debió zafarse de su agarre, pero hizo todo lo contrario porque puso su mano más pequeña sobre la suya. Él en ese momento era su puerto seguro.
Justo cuando iban a comenzar a caminar, un grupo de personas los abordó, poniendo más nerviosa a Olivia.
—Señor Gallagher, ¿esta dama tan hermosa es su acompañante esta noche? —se escuchó la voz de un hombre.
—¿Qué ha sucedido con Cassie Hunter? —preguntó al mismo tiempo una muje