—Debes estar de broma —se quejó Nathan —. Deshazte de la idea de que usaré esa ropa.
—Por una maldita vez en tu vida hazme caso, Castle. —Ekaterina se cruzó de brazos — No puedes ir a ese club con tu ropa, es como tener un cartel de policía en la frente.
—¿Y planeas vestirme como un proxeneta? —se quejó mirando la camisa que sostenía la mujer.
—¿Disculpa? —hizo un gesto de ofendida con el rostro —. Yo elegí esta ropa, así que no te quejes, además es el atuendo ideal para pasar desapercibido.