Capítulo 41. ¡Pasó de todo!
Stella colgó la llamada, dejó el teléfono en su lugar y dio un pequeño salto al sentir las manos de Lorenzo atrapar su cintura.
—Buenos días —saludó él, colocando el mentón sobre el hombro de la muchacha y dándole un corto beso en los labios.
—Buenos días, ¿dormiste bien? —preguntó Stella, luchando para que sus mejillas no se tiñeran de rojo.
—Como los ángeles, no podía esperar menos, si he dormido con una de ellos —musitó Lorenzo con una ligera sonrisa.
—Exageras —susurró ella, cerrando los oj