Brittany
—Zorra, nunca debiste haber nacido — grita Ivette mientras me golpea — mi padre nunca va a quererte—dice—no te quiso ni tu madre, tonta.
Sus amigas se burlan de mí, ella me tira del cabello haciendo que mi cuello duela y ni siquiera lo piensa antes de usar sus uñas para rasgar mi piel.
Duele, duele tanto que estoy a punto de perder la conciencia, un aullido se filtra entre los árboles, mi cuerpo deja de ser retenido y caigo de rodillas mientras mi hermana maldice corriendo lejos de mí.