Epílogo
—No puedo creer que esté aquí de nuevo.
Murmuro mientras entro en la casa de Brook con mis hijas de la mano, esta vez Ivette no me recibe o no me topo con su amiga, en cambio. El silencio a mi alrededor me hace sentir un poco dudosa a pesar de que realmente nadie me vio de forma extraña en la ciudad.
Subo las escaleras con tranquilidad, a cada paso que doy me siento un poco más emocionada y realmente jamás pensé que estaría con Brook, con nuestras hijas, con un nuevo bebé en sus brazos