Luz Marina Hoffmann.
Cuando Damon y yo llegamos a casa, nos sentamos en la sala, donde él me abrazó con fuerza. A pesar de sentirme destrozada por dentro, intentaba mantenerme calmada. Mi padre, mi hermano Benjamín, y Karina también estaban allí, sus rostros reflejando la tensión del día.
Damon no soltaba su abrazo, brindándome un consuelo silencioso. Su presencia me ayudaba a mantenerme firme.
—Todo saldrá bien, Luzma —me susurró al oído, acariciando suavemente mi espalda.
Mi padre s