Cuando Maxon regresó, su mirada era heladora mientras me agarraba el cabello con fuerza.
— ¿Qué le has dicho a tu madre? —me espetó con voz ruda, sus ojos buscando respuestas en los míos.
— No le he dicho nada —respondí con rapidez, tratando de mantener la calma a pesar de su agresividad.
Maxon frunció el ceño, claramente disgustado.
— No pretendas jugar conmigo, Luzma. Sé perfectamente que has hablado con la policía —dijo con voz baja y amenazante.
Tragué saliva, sintiendo el peso de