Luzma
En este momento me encuentro recostada con Maxon encima mío. Él no deja de besar mis labios y siento asco, pero debo disimularlo. Cada beso suyo me resulta repulsivo, cada caricia una tortura, pero debo mantener la fachada.
Me doy cuenta de que él se frustra al percatarse de que no logra una erección. Su rostro se contrae en una mezcla de ira y vergüenza, y me veo obligada a reprimir una sonrisa triunfante. Esto me da una pequeña victoria en nuestra lucha silenciosa.
—Tranquilo, se